Las posadas son las fiestas con las que México recibe la Navidad. Se celebran del 16 al 24 de diciembre, nueve noches seguidas, y recrean la búsqueda de refugio que hicieron María y José antes del nacimiento de Jesús. Hoy conviven la posada religiosa de barrio, con rezo y procesión, y la fiesta de familia o de oficina con ponche, piñata y música.
Lo que distingue a una posada de cualquier otra reunión decembrina es su estructura. Un grupo pide alojamiento cantando, otro responde desde dentro de la casa, y solo cuando la puerta se abre empieza la celebración. Esa pequeña representación es lo que la convierte en tradición y no solo en cena.
Origen de las posadas en México
La versión más repetida ubica el origen en el siglo XVI, hacia 1586, cuando frailes agustinos del convento de Acolman, en el actual Estado de México, organizaron misas de aguinaldo entre el 16 y el 24 de diciembre. Esas misas usaban imágenes, luces y pequeñas representaciones para explicar el relato de la Navidad a los pueblos indígenas, y se suele señalar que coincidían con las fiestas mexicas de diciembre.
Con el tiempo la celebración salió del atrio y pasó a las calles y a las casas. Después de la Independencia las misas perdieron fuerza, y fueron los propios fieles quienes mantuvieron la costumbre dentro de sus hogares. De ahí viene la posada que conocemos hoy, más familiar y comunitaria que eclesiástica.
Cómo se celebra una posada tradicional
El orden clásico empieza con una procesión. Los peregrinos caminan con velas o farolitos y con las figuras de María y José, rezan una letanía y llegan a la puerta de la casa anfitriona para pedir posada. Cuando los de adentro reconocen a los peregrinos y abren, todos entran, se reza y se pasa al festejo.
El canto para pedir posada se interpreta en dos coros que se contestan. El de afuera ruega y el de adentro se niega, hasta que el diálogo se resuelve a favor de los peregrinos. Esa parte es la más fácil de perder cuando la posada se vuelve solo fiesta, y también la que más disfrutan los niños cuando se hace completa.
Si quieres armar una posada que se sienta tradicional sin complicarte, esto es lo que no puede faltar.
- Velas o farolitos para la procesión.
- Las figuras de María y José, o un nacimiento en la entrada.
- Una letanía y el canto de petición impresos para repartirlos.
- Piñata, de barro o de cartón, para después del rezo.
- Bolsitas de aguinaldo con colación, cacahuates y fruta.
- Ponche caliente y algo de comer, como tamales o buñuelos.
Por qué son nueve noches
Las nueve posadas se explican por los nueve meses de gestación de Jesús. Cada noche acompaña un tramo del camino de María y José hacia Belén, y la novena termina en Nochebuena, cuando se coloca al Niño Dios en el nacimiento.
En la práctica, pocas familias celebran las nueve. Lo habitual es elegir una o dos fechas, y en barrios y pueblos con tradición más viva cada calle o cada vecino se encarga de una noche distinta.
La piñata, qué significa y por qué se rompe
La piñata llegó a las posadas por un camino largo. Una de las versiones más repetidas la ubica en China, de donde habría pasado a Europa y después a la Nueva España con los frailes. También se menciona que los mexicas ofrecían vasijas decoradas en sus fiestas de diciembre, aunque ese vínculo no tiene evidencia sólida. Lo que sí es claro es que la piñata de olla de barro cubierta de papel de colores se volvió parte de la Navidad mexicana a partir de la evangelización.
La lectura religiosa más conocida convirtió la piñata en una lección sencilla. Estos son los símbolos más aceptados en la interpretación popular.
| Elemento | Significado tradicional |
|---|---|
| Siete picos | Los siete pecados capitales |
| Colores y papel brillante | Lo atractivo que se ve el pecado por fuera |
| Venda en los ojos | La fe, que actúa sin ver |
| Palo | La virtud y la fuerza para vencer el mal |
| Dulces y fruta | La recompensa de vencer la tentación |
Hoy hay piñatas de cinco picos que recuerdan la estrella de Belén, de personajes y de mil formas, pero la de siete picos sigue siendo la que más se asocia con la posada. Si vas a elegir una, la de siete picos es la opción que conserva el significado original.
El ponche y lo que se come en una posada
El ponche es la bebida de la temporada porque las posadas se hacen de noche y en pleno frío. Se prepara con tejocote, guayaba, caña de azúcar, manzana, ciruela pasa, piloncillo y canela, y se deja hervir a fuego lento hasta que la casa huele a diciembre. Los adultos suelen servirlo con un piquete de ron o tequila.
Alrededor del ponche aparecen los tamales, los buñuelos con miel y el atole. Las bolsitas de aguinaldo, con colación, cacahuates, mandarina y caña, se reparten al final y son el recuerdo que los niños se llevan de cada posada.
El nacimiento de Belén y su toque mexicano
El nacimiento tiene origen europeo. Se atribuye a San Francisco de Asís la primera representación viviente del pesebre, en Greccio, Italia, en 1223, y los franciscanos llevaron la costumbre a la Nueva España. Desde entonces el nacimiento acompaña a las posadas como el centro simbólico de la casa.
La versión mexicana cambió los materiales y el paisaje. Se arma con musgo, heno y piedras, se agregan nopales y figuras de barro, y el escenario se llena de pastores, animales y casitas que parecen más de un pueblo mexicano que de Palestina. El Niño Dios se coloca la noche del 24 y permanece hasta el 2 de febrero, cuando se levanta.
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La pastorela, el teatro de la Navidad
La pastorela nació como herramienta de los misioneros franciscanos, que aprovecharon la tradición teatral náhuatl para contar el camino de los pastores hacia Belén a los pueblos recién convertidos. En la obra, los pastores tropiezan con diablos que intentan desviarlos, y el arcángel San Miguel acaba imponiendo el bien.
Con los siglos la pastorela se llenó de humor popular y de referencias a la actualidad, y hoy se presenta en escuelas, plazas y teatros durante las semanas de las posadas.
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Preguntas frecuentes sobre las posadas
¿Cuándo empiezan y cuándo terminan las posadas?
Las posadas mexicanas empiezan el 16 de diciembre y terminan el 24, la noche de Nochebuena. Son nueve noches seguidas, aunque hoy muchas familias y empresas las celebran en una sola fecha cercana, casi siempre en fin de semana.
¿Por qué son nueve posadas?
Se explica por los nueve meses de gestación de Jesús en el vientre de María. Cada noche recuerda un día del recorrido de María y José hacia Belén, y la última coincide con la Nochebuena.
¿Por qué la piñata tiene siete picos?
Según la interpretación católica popular, los siete picos representan los siete pecados capitales. La venda en los ojos simboliza la fe y el palo la virtud con la que se vence el pecado, y los dulces que caen son la recompensa.
¿Cómo se pide posada?
Se canta de forma dialogada entre dos grupos. Los peregrinos, afuera, piden alojamiento con versos, y quienes están dentro de la casa se niegan hasta que reconocen a José y María y abren la puerta. Después se reza una letanía y comienza la fiesta.
¿Qué lleva el ponche navideño?
El ponche tradicional se hace con tejocote, guayaba, caña de azúcar, manzana, ciruela pasa, piloncillo y canela, todo cocido a fuego lento. Cada familia ajusta las frutas y el dulzor, y los adultos suelen añadir un piquete de ron o tequila.




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